miércoles, 25 de mayo de 2011

El sonido a no sonido de tu voz debajo de la lluvia y la distorsión de las formas de tus ojos que dentro de mi habitación son sólidos y concretos pero por debajo de la llovizna se ven frágiles, rompibles. Me imagino tirándonos boca arriba en la vereda mojada. Sentir la liviandad del agua caer sobre nosotros, los autos pasar. El pelo como algas marinas, todo sucede en una vereda de barrio Martin, una ciudad. El lugar en donde cae el diluvio que golpea los edificios, que golpea los comercios cerrados, que golpea tu cuerpo a veces de telgopor, a veces de Olimpo. Hay que tomar un té caliente y aspirinas al llegar, escurrir bien las ropas, escapar de la humedad, dejar caer los pensamientos.

miércoles, 6 de abril de 2011

enero/febrero/marzo.


El año empezó entre sexo de armario y sueldos no remunerativos. El amor se lo trago todo y me quede juntando las sobras de las felicidades en los parques de la ciudad. El fast food de la putoteca termino por empachar mi vientre y una noche vomite todo sobre un loco que me saco a bailar en la pista de abajo. También conocí a un muchacho con la mirada más hermosa que he visto y gustaba mucho de mis bóxer (“déjatelo puesto”). Y a él, que a pesar de que no entiendo la simpleza de su pequeño closet, lo quiero todo y solo para mí.

Resultado parcial: una angustia que parece que me va a comer el alma. Resultado final: una felicidad que termina en una ciudad, que termina en una pieza, que termina en mi cama.

domingo, 20 de marzo de 2011


Añadir vídeoEl mercado de la Rambla Catalunya. La Avenida Carrasco estaba llena de puestos de artistas. La cita con el empezó en alguna esquina de la Florida. La luna en la cara, el viento con olor a río, el estomago con arroz y alverjas. Caminamos como nómades indígenas costeando el Paraná. Nos sentamos sobre el filo del río, sobre un mate lavado, sobre un pavimento inmóvil. Nos deconstruimos en miradas, en guiños imperceptibles. Aceptamos bajo los rayos de la luna las camufladas señas: para el resto fuimos dos amigos disfrutando la noche, para nosotros un secreto de sabanas, una especie de miedo que terminaba en una falsa amistad sobre el muelle. Un precario juego de verdad y consecuencia, un brillo que partía de sus ojos oscuros reflejando el puente, que me miraban y enternecían.

sábado, 22 de enero de 2011


Camino como una loca por la calle toda despachurrada y desprolijamente vestida como una prostituta a encontrarme con el que me hace pensar que hay cosas mas importantes que la plata o el whisky.

lunes, 3 de enero de 2011


Yo podría enamorarme del chico de la verdulería que me atiende como si fuese su mejor cliente y siempre me elije los mejores tomates para mi ensalada. Una vez me guiño un ojo y yo me hice el desentendido: con lo que esta dicho que tengo posibilidades con el. Pero me gustas vos que ni me registras y una ves te mire un montón en el boliche y vos ni cuenta.
Yo podría enamorarme del estilista de la vuelta de mi casa donde voy mensualmente y me hace unos cortes que ni te cuento y cuida mi pelo como si fuese el de el. Y a pesar de que le pago para que así lo trate estoy seguro que lo hace mas bien por que algo siente por mi: con lo que esta dicho que tengo posibilidades con el. Pero me gustas vos que ni sabes que vivo al frente de tu casa, y que la ventana de mi balcón da justo a la ventana de tu cuarto y te miro todos los días cuando entras a tu pieza con el pelo húmedo y tu cuerpo cubierto con una toalla enroscada en tu cintura que dejas caer para empezar a vestirte.

martes, 14 de diciembre de 2010



-Puta madre… labial de mierda, donde lo metí… si lo había guardado en la cartera antes de salir. El otro pelotudo me debe estar esperando en la mesa, anda a saber que estará pensando, seguro esta viendo con que excusa llevarme a su departamento… si supiera que ya me podría haber cogido hace rato, ja, lento. Uhia… ¿ y esa que entro al baño quien es?, la conozco a esa… de algún lado la tengo, a ver… esta puerta de mierda que me jode, compartimiento del orto… ahí esta… ¡mira, sí!… ya se quien es, sabía, es la perra que se curtía al tipo con el que vine a comer hoy. Mira donde la vine a cruzar… lo único que falta es que esta nos vea y se le ocurra armar un escándalo, no terminaron muy bien, cortaron por teléfono y nunca más se vieron. Mira el pelo, se tiño la puta… está más rubia… si, si, está más rubia y esa minifalda no le queda bien… es una ridícula, mirá las botas… verde botella… como puede salir vestida así. ¿Que hace?... como se va a acomodar el corpiño así, no se da cuenta que este compartimiento esta ocupado, pelotuda, como el tipo que se curtía, tal para cual, no tendrían que haber cortado. Ahí se va, por fin. Al final el labial lo abre dejado en casa… si soy mas pelotuda yo. Bueno, vuelvo a la mesa, ahora voy a estar mas incomoda, espero que no nos vea la mina esa. Y esta tarada que me saludo recién quien es, “hola”, me dice la enferma, me saluda como si me conociera, que gente enferma, por dios. Este restaurante es medio bajón, pasan una música horrible. En que mesa estaba, a ver… mmmm… por allá. ¡No!, la puta rubia esta hablando con él, la re concha de la lora… yo ni me acerco a la mesa, mira que cerca están hablando, como la mira él, se ve que todavía le gusta, ¿ pero al final quien soy yo acá?… ¿el polvito fácil?, siempre lo mismo, estoy harta de estos tipos, te quieren coger y nada más… ¡ándate puta!, que haces al lado de él, si ya cortaron, ¡fuiste!, turra.¡Ma’ si!, váyanse a cagar, me voy a la mierda, quédense juntitos ahí… a ver… me voy por esta puertita cosa de que no me vea… ¿A dónde sale?... ahí esta, por fin en la calle. ¡Hay!, la concha, se me quebró un taco, que zapatos del orto, los compre hace dos meses… nunca mas voy a ese local. Y mira la turra al final como me lo cago… me gustaba el chico. Bueno, ya está, igual mucho no me lo bancaba, era medio plomo… ¡ah!, a acá esta el labial, que mogólica, mirá donde lo tenía. “¡Taxi!”… concha de la lora… parame puto… encima se está largando a llover… no, si yo no puedo estar más cagada por que no puedo.

martes, 23 de noviembre de 2010



No tengo ganas de andar quemándome la cabeza con ningún touch casual, pero esta vez la conexión fue directa: corazón y alcohol soldándose con absoluta perversidad, con el único objetivo de terminar levantándolo de la tarima de la disco y arrastrarlo hasta el fin de la noche.

El, que bailaba sobre los parlante Lady Gaga con la misma pasión que yo escucho a Roger Waters, acabo por complotarse con la soldadura corazón-alcohol para volarme la cabeza. El, con toda su fragilidad de caramelos Billiken, liquido su inocencia de púber para eludir mi fracasado intento de putodiscreto y arrancarme los labios en el medio de la pista.

Con el corazón al palo producto del Speed (y no del amor) vino el resto: caminar por la calle, con el sol en la cara, exhibiendo una performance de homosexualidad que alteraba a las viejas de barrio Martin que salían a baldear la vereda.

Y a ese principio frenético y casual lo esperaba un opuesto final de café con leche y resaca matinal. Hermoso fast food de adolescente y de discoteca que según mi cabeza no debo comer otra vez. Pero que importa la cabeza cuando el corazón decide tomarlo todo y avanzar sobre estas ganas de volverlo a ver, sabiendo, por experiencia, que no es lo que busco y que me volveré a lastimar. Corazón: otra vez todo va a ser culpa tuya.

miércoles, 17 de noviembre de 2010


Mi rechazo a la moda o mi inclinación a una tendencia desactualizada, a una combinación de mal gusto. Abra que terminar por rendirse y aceptarse como un mamarracho, como un pibe que se la da de intelectual bohemio y lo único que quiere es ser el mejor de los prostitutos. Desear tragarse hasta la última gota de Carlos Marx y vestirse como Ale Sergi, escuchar Bod Dylan y llevar la condición de vida de un empleado municipal. De esas dicotomías esta hecha mi existencia, mi pequeño cuadradito: humilde intento de sub-mundo que pretende ir por debajo del orden imperativo y termina siendo una parte cardinal de su funcionamiento, humilde fracasito, pequeña frustración que me obliga a retorcer las horas robadas al sueño para encontrarle el sentido a esto que llamamos vida.