Que llueva cómo está lloviendo justo cuando vos sos vos sin mí, me hace arañar con los dedos el barro que se formo en el balcón por no barrerlo nunca. Si esta lluvia hubiese caído en agosto, me pregunto si el balcón estaría limpio y Bessie Smith no sonaría a todo volumen la mayor parte del día.
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jueves, 20 de septiembre de 2012
sábado, 9 de julio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011

Facetas de Lucas. Su costado bijou del mundo: el tirado en una cama sucia, llena de discos de Stan Getz, revistas viejas y papeles arrugados con mano escritos de el y de mi: una compilación de basura, de preservativos usados, de inútil metafísica.
Le gustaría librarse de algunos pensamientos pero es incapaz de hacerlo, un miedo terrible le causa bronco espasmos, un ahogo dulce.
Una vez escribió en una servilleta de papel mientras tomábamos un café por la Avenida Pellegrini que no podía viajar al fin de la noche simplemente por que no había fin, lo que vasto para que después aceptara ir a su pieza por barrio Martin y entrara por primera ves a ese plano de discos, de papeles sueltos, de cama desecha, de habitación húmeda y sin luz. Por primera vez bajar a un cuerpo acabado por la burocracia, enredado entre los escritorios de oficina, un cuerpo lleno de tanto seudo anarquismo enardecido que me pedía a gritos que lo sacara de los escalafones de las ciudades.
Después empezamos a construir un hermoso fracaso del cual nos íbamos enamorando cada vez más, hermoso fracasito parido por nosotros: cócteles de cervezas tibias y fideos recalentados, cigarrillos de marihuana y lecturas de Bauman. Me llevo tiempo entender que la forma en que Lucas ordenaba el mundo no era una forma bohemia, un orden superior del espíritu escapando a todo molde convencional en medio de tantos archivos perfectamente clasificados. Sino que era una búsqueda interminable de su pequeño edén, seguramente mucho más triste que esta habitación vieja y desordenada, que estos restos de comida.
Así es como entre al mundo Lucas, callejuelas y guardillas, alerones de pensamientos estampados contra horarios de oficina, horas extras y sueldos no remunerativos. Noches empapadas de alcohol, de Rira Lee, Sesare Pavesse, de Manray. Pedazos de tristezas y ciudades, fragmentos infinitos que Lucas me entrega como un castillo de arena, dadiva inútil que yo contemplo y la proyecto.
martes, 16 de noviembre de 2010

Lucas se despierta, se abre espacio entre las sabanas, altera el orden de los pliegos, genera nuevas formas en la cama. La lluvia que caí y moja las sabanas sobre este colchón de sábado. Este sexo de armario que empieza y termina en la marihuana, en textos de Gramsci. Un movimiento enardecido y precoz. Una dialéctica de falsos enamorados entre estómagos vacíos y discos de Stan Gets. Estas ganas que se disuelven entre música para prostitutas y una tribu de jóvenes radares. Un divertimento que empieza con aroma a café con leche sobre un cobertor roza. Es esta mañana de octubre entre las 6.30 y las 7.45
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