
jueves, 10 de febrero de 2011
sábado, 22 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011

Yo podría enamorarme del chico de la verdulería que me atiende como si fuese su mejor cliente y siempre me elije los mejores tomates para mi ensalada. Una vez me guiño un ojo y yo me hice el desentendido: con lo que esta dicho que tengo posibilidades con el. Pero me gustas vos que ni me registras y una ves te mire un montón en el boliche y vos ni cuenta.
Yo podría enamorarme del estilista de la vuelta de mi casa donde voy mensualmente y me hace unos cortes que ni te cuento y cuida mi pelo como si fuese el de el. Y a pesar de que le pago para que así lo trate estoy seguro que lo hace mas bien por que algo siente por mi: con lo que esta dicho que tengo posibilidades con el. Pero me gustas vos que ni sabes que vivo al frente de tu casa, y que la ventana de mi balcón da justo a la ventana de tu cuarto y te miro todos los días cuando entras a tu pieza con el pelo húmedo y tu cuerpo cubierto con una toalla enroscada en tu cintura que dejas caer para empezar a vestirte.
martes, 14 de diciembre de 2010

-Puta madre… labial de mierda, donde lo metí… si lo había guardado en la cartera antes de salir. El otro pelotudo me debe estar esperando en la mesa, anda a saber que estará pensando, seguro esta viendo con que excusa llevarme a su departamento… si supiera que ya me podría haber cogido hace rato, ja, lento. Uhia… ¿ y esa que entro al baño quien es?, la conozco a esa… de algún lado la tengo, a ver… esta puerta de mierda que me jode, compartimiento del orto… ahí esta… ¡mira, sí!… ya se quien es, sabía, es la perra que se curtía al tipo con el que vine a comer hoy. Mira donde la vine a cruzar… lo único que falta es que esta nos vea y se le ocurra armar un escándalo, no terminaron muy bien, cortaron por teléfono y nunca más se vieron. Mira el pelo, se tiño la puta… está más rubia… si, si, está más rubia y esa minifalda no le queda bien… es una ridícula, mirá las botas… verde botella… como puede salir vestida así. ¿Que hace?... como se va a acomodar el corpiño así, no se da cuenta que este compartimiento esta ocupado, pelotuda, como el tipo que se curtía, tal para cual, no tendrían que haber cortado. Ahí se va, por fin. Al final el labial lo abre dejado en casa… si soy mas pelotuda yo. Bueno, vuelvo a la mesa, ahora voy a estar mas incomoda, espero que no nos vea la mina esa. Y esta tarada que me saludo recién quien es, “hola”, me dice la enferma, me saluda como si me conociera, que gente enferma, por dios. Este restaurante es medio bajón, pasan una música horrible. En que mesa estaba, a ver… mmmm… por allá. ¡No!, la puta rubia esta hablando con él, la re concha de la lora… yo ni me acerco a la mesa, mira que cerca están hablando, como la mira él, se ve que todavía le gusta, ¿ pero al final quien soy yo acá?… ¿el polvito fácil?, siempre lo mismo, estoy harta de estos tipos, te quieren coger y nada más… ¡ándate puta!, que haces al lado de él, si ya cortaron, ¡fuiste!, turra.¡Ma’ si!, váyanse a cagar, me voy a la mierda, quédense juntitos ahí… a ver… me voy por esta puertita cosa de que no me vea… ¿A dónde sale?... ahí esta, por fin en la calle. ¡Hay!, la concha, se me quebró un taco, que zapatos del orto, los compre hace dos meses… nunca mas voy a ese local. Y mira la turra al final como me lo cago… me gustaba el chico. Bueno, ya está, igual mucho no me lo bancaba, era medio plomo… ¡ah!, a acá esta el labial, que mogólica, mirá donde lo tenía. “¡Taxi!”… concha de la lora… parame puto… encima se está largando a llover… no, si yo no puedo estar más cagada por que no puedo.
martes, 30 de noviembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010

No tengo ganas de andar quemándome la cabeza con ningún touch casual, pero esta vez la conexión fue directa: corazón y alcohol soldándose con absoluta perversidad, con el único objetivo de terminar levantándolo de la tarima de la disco y arrastrarlo hasta el fin de la noche.
El, que bailaba sobre los parlante Lady Gaga con la misma pasión que yo escucho a Roger Waters, acabo por complotarse con la soldadura corazón-alcohol para volarme la cabeza. El, con toda su fragilidad de caramelos Billiken, liquido su inocencia de púber para eludir mi fracasado intento de putodiscreto y arrancarme los labios en el medio de la pista.
Con el corazón al palo producto del Speed (y no del amor) vino el resto: caminar por la calle, con el sol en la cara, exhibiendo una performance de homosexualidad que alteraba a las viejas de barrio Martin que salían a baldear la vereda.
Y a ese principio frenético y casual lo esperaba un opuesto final de café con leche y resaca matinal. Hermoso fast food de adolescente y de discoteca que según mi cabeza no debo comer otra vez. Pero que importa la cabeza cuando el corazón decide tomarlo todo y avanzar sobre estas ganas de volverlo a ver, sabiendo, por experiencia, que no es lo que busco y que me volveré a lastimar. Corazón: otra vez todo va a ser culpa tuya.
El, que bailaba sobre los parlante Lady Gaga con la misma pasión que yo escucho a Roger Waters, acabo por complotarse con la soldadura corazón-alcohol para volarme la cabeza. El, con toda su fragilidad de caramelos Billiken, liquido su inocencia de púber para eludir mi fracasado intento de putodiscreto y arrancarme los labios en el medio de la pista.
Con el corazón al palo producto del Speed (y no del amor) vino el resto: caminar por la calle, con el sol en la cara, exhibiendo una performance de homosexualidad que alteraba a las viejas de barrio Martin que salían a baldear la vereda.
Y a ese principio frenético y casual lo esperaba un opuesto final de café con leche y resaca matinal. Hermoso fast food de adolescente y de discoteca que según mi cabeza no debo comer otra vez. Pero que importa la cabeza cuando el corazón decide tomarlo todo y avanzar sobre estas ganas de volverlo a ver, sabiendo, por experiencia, que no es lo que busco y que me volveré a lastimar. Corazón: otra vez todo va a ser culpa tuya.
miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi rechazo a la moda o mi inclinación a una tendencia desactualizada, a una combinación de mal gusto. Abra que terminar por rendirse y aceptarse como un mamarracho, como un pibe que se la da de intelectual bohemio y lo único que quiere es ser el mejor de los prostitutos. Desear tragarse hasta la última gota de Carlos Marx y vestirse como Ale Sergi, escuchar Bod Dylan y llevar la condición de vida de un empleado municipal. De esas dicotomías esta hecha mi existencia, mi pequeño cuadradito: humilde intento de sub-mundo que pretende ir por debajo del orden imperativo y termina siendo una parte cardinal de su funcionamiento, humilde fracasito, pequeña frustración que me obliga a retorcer las horas robadas al sueño para encontrarle el sentido a esto que llamamos vida.
martes, 16 de noviembre de 2010

Lucas se despierta, se abre espacio entre las sabanas, altera el orden de los pliegos, genera nuevas formas en la cama. La lluvia que caí y moja las sabanas sobre este colchón de sábado. Este sexo de armario que empieza y termina en la marihuana, en textos de Gramsci. Un movimiento enardecido y precoz. Una dialéctica de falsos enamorados entre estómagos vacíos y discos de Stan Gets. Estas ganas que se disuelven entre música para prostitutas y una tribu de jóvenes radares. Un divertimento que empieza con aroma a café con leche sobre un cobertor roza. Es esta mañana de octubre entre las 6.30 y las 7.45
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