sábado, 9 de julio de 2011



Cuando Lucas se levanta queda un vacío en el colchón, un agujero en el santuario de los puercos, un aroma a resaca disuelto en medio vaso de agua con tres preservativos usados debajo de la cama.

domingo, 19 de junio de 2011



Todo estaba tan detalladamente planificado, todo se encontraba en aparente orden meticuloso por debajo de mis pelos y sentía que mi felicidad se encontraba tan segura dentro de mi pequeño pack turístico de tres días y dos noches, que no hacía otra cosa que acumular imágenes en mi pequeña Samsung pensando en adornar el box de mi oficina y gritar desde mi nick que estoy disfrutando. Todas mis vacaciones estaban organizadas entorno a lugares comunes, repletos de turistas de culitos contentos que devoraban a gritos su Mc-Alegría. Pero tuve que verte a vos y pum!

lunes, 6 de junio de 2011


A veces te volves todo ojos oscuros brillantes y no sé qué hacer cuando me miras así. No digo nada, nada mas empiezo a besarte. Y hay que ver siempre cómo se escapa la luz del día por atrás de un edificio, de un puente, de un árbol y sentir que no llego nunca a tocarte. Como si escondieras una parte de vos, frágil tesoro que desde mi lado se ve como un muro y no me deja tocarte, no me deja.


viernes, 3 de junio de 2011


Facetas de Lucas. Su costado bijou del mundo: el tirado en una cama sucia, llena de discos de Stan Getz, revistas viejas y papeles arrugados con mano escritos de el y de mi: una compilación de basura, de preservativos usados, de inútil metafísica.


Le gustaría librarse de algunos pensamientos pero es incapaz de hacerlo, un miedo terrible le causa bronco espasmos, un ahogo dulce.


Una vez escribió en una servilleta de papel mientras tomábamos un café por la Avenida Pellegrini que no podía viajar al fin de la noche simplemente por que no había fin, lo que vasto para que después aceptara ir a su pieza por barrio Martin y entrara por primera ves a ese plano de discos, de papeles sueltos, de cama desecha, de habitación húmeda y sin luz. Por primera vez bajar a un cuerpo acabado por la burocracia, enredado entre los escritorios de oficina, un cuerpo lleno de tanto seudo anarquismo enardecido que me pedía a gritos que lo sacara de los escalafones de las ciudades.


Después empezamos a construir un hermoso fracaso del cual nos íbamos enamorando cada vez más, hermoso fracasito parido por nosotros: cócteles de cervezas tibias y fideos recalentados, cigarrillos de marihuana y lecturas de Bauman. Me llevo tiempo entender que la forma en que Lucas ordenaba el mundo no era una forma bohemia, un orden superior del espíritu escapando a todo molde convencional en medio de tantos archivos perfectamente clasificados. Sino que era una búsqueda interminable de su pequeño edén, seguramente mucho más triste que esta habitación vieja y desordenada, que estos restos de comida.


Así es como entre al mundo Lucas, callejuelas y guardillas, alerones de pensamientos estampados contra horarios de oficina, horas extras y sueldos no remunerativos. Noches empapadas de alcohol, de Rira Lee, Sesare Pavesse, de Manray. Pedazos de tristezas y ciudades, fragmentos infinitos que Lucas me entrega como un castillo de arena, dadiva inútil que yo contemplo y la proyecto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El sonido a no sonido de tu voz debajo de la lluvia y la distorsión de las formas de tus ojos que dentro de mi habitación son sólidos y concretos pero por debajo de la llovizna se ven frágiles, rompibles. Me imagino tirándonos boca arriba en la vereda mojada. Sentir la liviandad del agua caer sobre nosotros, los autos pasar. El pelo como algas marinas, todo sucede en una vereda de barrio Martin, una ciudad. El lugar en donde cae el diluvio que golpea los edificios, que golpea los comercios cerrados, que golpea tu cuerpo a veces de telgopor, a veces de Olimpo. Hay que tomar un té caliente y aspirinas al llegar, escurrir bien las ropas, escapar de la humedad, dejar caer los pensamientos.

miércoles, 6 de abril de 2011

enero/febrero/marzo.


El año empezó entre sexo de armario y sueldos no remunerativos. El amor se lo trago todo y me quede juntando las sobras de las felicidades en los parques de la ciudad. El fast food de la putoteca termino por empachar mi vientre y una noche vomite todo sobre un loco que me saco a bailar en la pista de abajo. También conocí a un muchacho con la mirada más hermosa que he visto y gustaba mucho de mis bóxer (“déjatelo puesto”). Y a él, que a pesar de que no entiendo la simpleza de su pequeño closet, lo quiero todo y solo para mí.

Resultado parcial: una angustia que parece que me va a comer el alma. Resultado final: una felicidad que termina en una ciudad, que termina en una pieza, que termina en mi cama.

domingo, 20 de marzo de 2011


Añadir vídeoEl mercado de la Rambla Catalunya. La Avenida Carrasco estaba llena de puestos de artistas. La cita con el empezó en alguna esquina de la Florida. La luna en la cara, el viento con olor a río, el estomago con arroz y alverjas. Caminamos como nómades indígenas costeando el Paraná. Nos sentamos sobre el filo del río, sobre un mate lavado, sobre un pavimento inmóvil. Nos deconstruimos en miradas, en guiños imperceptibles. Aceptamos bajo los rayos de la luna las camufladas señas: para el resto fuimos dos amigos disfrutando la noche, para nosotros un secreto de sabanas, una especie de miedo que terminaba en una falsa amistad sobre el muelle. Un precario juego de verdad y consecuencia, un brillo que partía de sus ojos oscuros reflejando el puente, que me miraban y enternecían.

sábado, 22 de enero de 2011


Camino como una loca por la calle toda despachurrada y desprolijamente vestida como una prostituta a encontrarme con el que me hace pensar que hay cosas mas importantes que la plata o el whisky.

lunes, 3 de enero de 2011


Yo podría enamorarme del chico de la verdulería que me atiende como si fuese su mejor cliente y siempre me elije los mejores tomates para mi ensalada. Una vez me guiño un ojo y yo me hice el desentendido: con lo que esta dicho que tengo posibilidades con el. Pero me gustas vos que ni me registras y una ves te mire un montón en el boliche y vos ni cuenta.
Yo podría enamorarme del estilista de la vuelta de mi casa donde voy mensualmente y me hace unos cortes que ni te cuento y cuida mi pelo como si fuese el de el. Y a pesar de que le pago para que así lo trate estoy seguro que lo hace mas bien por que algo siente por mi: con lo que esta dicho que tengo posibilidades con el. Pero me gustas vos que ni sabes que vivo al frente de tu casa, y que la ventana de mi balcón da justo a la ventana de tu cuarto y te miro todos los días cuando entras a tu pieza con el pelo húmedo y tu cuerpo cubierto con una toalla enroscada en tu cintura que dejas caer para empezar a vestirte.