
jueves, 11 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

Ayer andaba suelto de nuevo por plaza Montenegro y esa cosa de cielo nublado y pájaros volando con todo ese olor a azufre que hay en el aire antes de que se largue la lluvia, me daba una sensación como de resaca dominical, de somnolencia, un alivio como de nieve, de pequeño deyabú. Y entonces pase por el local de revistas y compre la que me gusta leer cada tanto, cuando necesito volver a mis vicios tabúes, refugiarme en los objetos, volver a un terreno polivalente e incomunicable.
Reconozco que algunos elementos fetiches bohemios-burgueses me gustan, me gusta el café y si es en tasita inglesa mejor, me gustan las revistas de cultura alternativa donde te hacen sentir que entendes Foucault o Shapen solo porque comprendiste lo que Ricardo Coler insinuó al citarlos en la Editorial. Y entonces me siento tan bien… Un pequeño y frágil bienestar en mi pequeña pieza por Barrio Martin. Un ir y venir entre los recuerdos de sus ojos mirándome llenos de discusiones como de palomas o como de amaneceres y la tranquilidad de este terminar de la lluvia. Una paz cómo de pueblo con sospechas de country, de barrio cerrado, de asesino escondiéndose en el altillo. Me gusta darme cuenta que ya no está y que no somos nada. Me gusta poder arrinconarme y mirarlo sin ponerme abatido y sin que de golpe se me termine el suministro de café o desparrame el tarro de azúcar por el piso y que eso me ponga patética y particularmente triste.
Ayer mientras caminaba volví a estar como liviano, volví a ver la gente pasar, a arboles pasar, a paredes pasar, todo por al lado mío, como rosándome. Volví a caer en la pequeña sensación de artificial felicidad que te da entrar a los locales comerciales y consumir esa hermosa producción hecha en serie y expuesta en off. Volví a ser un poquito mi alter ego y un poquito a olvidarme de él, a pensarlo lejos, como en otros aires. Y no, no somos nada.
sábado, 9 de julio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011

lunes, 6 de junio de 2011

viernes, 3 de junio de 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

miércoles, 6 de abril de 2011
enero/febrero/marzo.

domingo, 20 de marzo de 2011

El mercado de la Rambla Catalunya. La Avenida Carrasco estaba llena de puestos de artistas. La cita con el empezó en alguna esquina de la Florida. La luna en la cara, el viento con olor a río, el estomago con arroz y alverjas. Caminamos como nómades indígenas costeando el Paraná. Nos sentamos sobre el filo del río, sobre un mate lavado, sobre un pavimento inmóvil. Nos deconstruimos en miradas, en guiños imperceptibles. Aceptamos bajo los rayos de la luna las camufladas señas: para el resto fuimos dos amigos disfrutando la noche, para nosotros un secreto de sabanas, una especie de miedo que terminaba en una falsa amistad sobre el muelle. Un precario juego de verdad y consecuencia, un brillo que partía de sus ojos oscuros reflejando el puente, que me miraban y enternecían.

