miércoles, 28 de noviembre de 2012



En la sesión de ayer la Lic. Algaramos me pregunto ¿Por qué boicoteo mis relaciones? Cuando le dije “no sé”, ella se acerco a mí, inclinándose apenas hacia adelante, fijo su mirada en mis ojos y me dijo que una relación de a dos no solo implica hacerse cargo de uno mismo, sino, también, de un otro, y que poder hacerlo implica un proceso de maduración, que me pregunte si yo quería madurar, eso me dijo. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012


Este balcón con vista a las terrazas de la ciudad, finalmente tiene sentido si las miro con vos.

domingo, 18 de noviembre de 2012



Hoy podría a ver sido un día de sol, para no pensar, para perderme en  las islas del Paraná y no pensar, quedarme en la lontananza encandilada y no pensar, pero no: llueve. Yo miro el agua caer desde el balcón y la siento aburrida sin vos. El balcón se inunda y hace flotar los filtros de los puchos de anoche. “Algunos son de los que te fumaste vos”, pienso y me dan ganas de abrir un porroncito por más que no haga ese calor digno de porron.
Por momentos pienso que nuestro precario juego de noviecitos hubiese merecido su final de película indi: subirme a un taxi y seguirte o gritarte que no te vayas en plena avenida, pero claro, con el charme clásico de una estrella de hollywood.
Me hubiera gustado que se jugaran otras cartas, no se... menos cuatro de copa y mas espada, o que hoy haya sol, pero no, sigue lloviendo.

sábado, 17 de noviembre de 2012


Hoy limpie el balcón (en ocho meses, que es el tiempo que vivo en este departamento). Con la única intención de sentarme ahí a fumar con vos, pero no viniste. No me decepciona, no. Ahora escucho Felete y destapo mi tercer porron.

jueves, 20 de septiembre de 2012








Que llueva cómo está lloviendo justo cuando vos sos vos sin mí, me hace arañar con los dedos el barro que se formo en el balcón por no barrerlo nunca. Si esta lluvia hubiese caído en agosto, me pregunto si el balcón estaría limpio y  Bessie Smith no sonaría a todo volumen la mayor parte del día. 

jueves, 24 de mayo de 2012










Me gustaría tener sus ojos acá, su pecho acá, sus brazos acá. Sentarnos en el suelo en pose india y tener su cabeza sobre mis piernas. Dejar que el viento nos despeine, ver como se enmaraña la tierra entre sus rulos revueltos de tarde.
Sentirnos aborígenes con nuestros pies descalzos sobre el pasto. Toda la ciudad atrás, ya distante. Pensarnos salvajes lejos de los taxis y los colectivos y la gente, sobre un parque de sutil arquitectura neo.  Vernos como analfabetos liberados de las burocracias de las civilizaciones, mientras nos miramos y caemos en una cursilería de gestos, de pequeñas miradas cómplices; sumergidos en un pedacito de verde perdido entre tanto urbanismo enardecido.
Enredar mis dedos en sus pelos, ver como se anudan mis manos en sus rulos, sentirme atrapado, que él me reclame que lo suelte. Todo irá sucediendo mientras esa señora pasea al perro, ese rio crecido trae ramas, este árbol se desprende de una hoja. 

lunes, 21 de mayo de 2012







Finalmente la noche se oye como es o como tiene que ser, por se desgarra la vos sabia de Susy y Santiago golpea sobre el cajón de sus lamentos. Todos están embriagados de sutiles girones de colores. El miedo a que se acabe la superficie desaparece porque tocamos el cielo mientras bailamos y nos reímos, nombrar el horizonte seria demasiado. Caemos en una ronda india, la fogata es el canecalon que está en el centro y todos danzamos al compas de la historia que nos toca en suerte trans-itar. A Karla le brillan los ojos como si se le reflejara la luna. Todo sucede en una casa, que está adentro de un barrio, que está adentro de una ciudad, que esta dentro de mi cabeza, como si fuese una Mamushka.

lunes, 30 de enero de 2012


Yo.
El esta bronceado siempre, de pelo tan lacio que se les sospecha planchita, se refiere a Nueva York con naturalidad, como si dijeran “el otro día en Funes”. En su depto de sutiles líneas Neo tienen un plasma de tantas pulgadas que te cagas encima. Para el “pensar” es un bonus track, no necesita hacerlo para sobrevivir: cada gramo del capitalismo está hecho para él. Tiene un devenir prefabricado y camina por el microcentro suelto de conflictos, con una liviandad de paloma y su rubio 230 de keleston en los pelos. El es Emiliano, yo los miro desde su somier y pienso que si sería así no soportaría muchos domingos más.
Él.
Él y su 230 de koleston salen en busca de las mejores ofertas de Prada y Gucci; pero sin embargo le sigue faltando algo. “Ese” algo que ni con las mejores prendas de Channel podría tapar.
Sigue su camino por el medio de tanto capitalismo sin darse cuenta que lo único que necesita para llenar ese Dior de unos cuantos euros, son un simple choripan de la costanera junto a su proletario que le habla de Peron mientras cuelga su mirada en la lontananza del río.
Yo.
Mi paraguas roto ahora es hermoso de otro modo. Lo abro para ir hasta el kiosco de la esquina y el feliz de haber devenido en desgracia después de la última tormenta.
Si estuviera con vos, seguro nos tiraríamos en la cama y nos hundiríamos en el aire acondicionado y me perdería de compartir momentos como estos con mi paraguas que está hecho un pobre cachivache. Yo lo quiero igual.
Él.
Aún cuando la cena en la costanera seguía en pie, él la postergo para salir a recorrer livianamente el centro con su paragua y retroceder a los viejos recuerdos de aquel frío invierno. “Kiosco a la vista”, gritaron y fueron en busca de una bolsita pensando que les iba a devolver lo que una vez fueron.
Ya, cansado y con su 230koleston desteñido, añadió un "te quiero" muy sutil y sumiso, que hiso revolver la esquina de Córdoba y Laprida.
Yo.
Oh! Qué hermoso. Pero yo no quiero que tu 230Koleston este desteñido. Quiero ser tu Sedal, tu Head and Shoulders. Y que todo tu burgués rubio brille en la costanera mientras comes tu pedacito de grasoso Perón.

domingo, 29 de enero de 2012


Te dibujas como caricaturas de pájaros en el cielo. Mientras yo quedo entregado al encuentro con ese otro que no sos vos pero es terriblemente hermoso, una belleza que duele. Y seguramente iremos a mi casa y tomaremos café en taza grande. Y como está nublado y seguramente llueva escucharemos desde mi cama los truenos que no nos darán miedo y sobre el final de la lluvia y de ese amor de tardecita me agarrara complejo de Heidi y quisiera preguntar: "¿Por qué las hojas de los árboles se ven tan verdes?", pero no, ni la llovizna tenue ni las caricaturas de pájaros en mi cabeza me van a llevar a una cursilería tan extrema. Y mientras imagino todo eso, sigo en la barranca esperando su encuentro.

sábado, 28 de enero de 2012


Ellos estan bronceados siempre, de pelo tan lacio que se les sospecha planchita, se refieren a Nueva York con naturalidad, como si dijeran “el otro día en Funes”. En sus deptos de sutiles líneas Neo tienen un plasma de tantas pulgadas que te cagas encima. Para ellos “pensar” es un bonus track, no necesita hacerlo para sobrevivir: cada gramo del capitalismo está hecho para ellos. Tienen un devenir prefabricado y caminan por el microcentro sueltos de conflictos, con una liviandad de paloma y su rubio 230 de keleston en los pelos. Ellos son los Emilianos, yo los miro desde su somier y pienso que si seria así no soportaría muchos domingos más.